“Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.” –Juan 17:21

¿Hay algo que podamos hacer?

Dr. Dilton Abreu

Dr Dilton Abreu

Estamos enfrentando en los Estados Unidos y en todo el mundo la pandémica coronavirus. ¿Qué vamos a hacer? ¿Qué podemos hacer? ¿Qué puede usted hacer? La palabra de Dios nos dice exactamente lo que debemos hacer, en 2ª. Crónicas 7:14 “Si mi pueblo, que es llamado por mi nombre, se humillare y orare, y buscare mi rostro, y se convirtiere de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré la tierra.”

Aquí vemos las condiciones que Dios exige de nosotros para bendecirnos. Vivimos en un mundo donde Satanás es el príncipe. Es un mundo caído por el pecado, con sufrimientos y con pestilencias como la que estamos enfrentando en toda la tierra. ¿Hay algo que podamos hacer? ¡Si! Hay algo que debemos hacer, ¡que tenemos que hacer si deseamos vencer el coronavirus!

En primer lugar, necesitamos humillarnos adelante del Señor. El dice que necesitamos humillarnos. Que debemos reconocer que hay solamente un señor de nuestras vidas, de nuestros hogares, de nuestros trabajos, ¡de todo el universo! Es Dios! Vamos a volvernos a Dios y vamos a decirle, ‘¡No más mi voluntad, sino la tuya!’ ‘¿Qué quieres tú que yo haga? Yo quiero seguirte, yo quiero obedecerte. Yo quiero ser fiel a ti.’

Cuando yo tenía como 17 años encontré un versículo de la Biblia y el Espíritu Santo lo usó para toda mi vida: “Si comemos o bebemos, o cualquier otra cosa que hagamos, hagamos todo para la gloria de Dios.” Esto es, humillarnos delante de la mano de Dios. ¿Cómo podríamos humillarnos adelante de Dios? Confesando al Señor Jesús como nuestro Señor y Salvador, ¡como el dueño de nuestras vidas!

El Señor Jesús vino a este mundo porque Dios nos ama. La Biblia dice, “Porque de tal manera, amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en El cree, no perezca, mas tenga vida eterna.” Dios nos ama. Dios nos amó de tal forma, que dio a su único Hijo, Jesucristo. ¿Con qué propósito? Para que todo aquel que en él cree, que confíe en él, que deposite su vida en las manos del Señor Jesús, no perezca, mas tenga vida eterna. Tenemos que arrepentirnos de nuestros pecados, confesar nuestros pecados al Señor Jesús. Ahí, en su hogar, arrodíllese y confiese al Señor Jesús. Solo tiene que entregarle sus transgresiones, sus faltas, y él lo va a perdonar. Es su promesa de amor para usted y para mí. Eso es humillarnos delante del Señor y reconocer que El es el único señor en nuestras vidas.

El apóstol Pablo, en Romanos 10: 9 dice: “Si confesarnos con nuestra boca que Jesús es el Señor, si miramos hacia él, y levantamos nuestras manos hacia el cielo y decimos, ‘Señor Jesús, yo te confieso como el Señor absoluto de mi vida. De ahora en adelante, se tú el dueño de mi existencia. Me entrego a ti.” Y que si creemos que El vive, que Dios lo levantó de entre los muertos, en la Biblia se nos garantiza que seremos salvos. Dice en Romanos 10:13. “Todo aquel que confesaré al Señor Jesús será, salvo.” Quieres ser salvo de tu pecado? Quieres ser salvo de los problemas naturales de esta vida? Quiere dar su vida al Señor Jesús y ser bendecido por Dios? Humillémonos adelante de Dios, confesando a Jesús como nuestro único Salvador.

El apóstol Pablo dice: “Ya estoy crucificado con Cristo y no vivo más yo, pero Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por la fe de aquel que me amó y se entregó por mí mismo.” El murió en una cruz cruenta del calvario por nuestros pecados, para salvarnos, para darnos vida eterna, para darnos victorias sobre virus como el COVID-19. Pero cómo vamos a hacerlo? Reconociendo que solamente Jesús es el Señor, arrepintiéndonos de nuestros pecados. Dios dice en Su palabra, “si nos humillamos”, “si oramos.” Entonces, Qué es la oración? La oración es una plática entre un hijo o una hija y su papá. Dios es nuestro Papá. El quiere ser nuestro Papa. Claro, usted necesita hablar con él, confesarlo a El.

Mire lo que Jesús dice, “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre, sino por mí.” Entonces, cómo vamos a hablar? Vamos a orar solamente al Padre en nombre de Jesús.

Mire las promesas del Señor Jesús en Juan, capítulo 16, versículo 23: “De cierto, de cierto, os digo, que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, yo lo haré.” Jesús dice, “Hasta ahora no habéis pedido nada, en mi nombre. Pedid y recibiréis para que vuestro gozo sea completo.”

Dios quiere bendecirle a usted, y a mí, y a todos nosotros. El es un padre de amor, pero necesitamos buscarle a él, de acuerdo con lo que él dice. Humillémonos delante de él. Arrepintámonos de nuestros pecados. Mire lo que dice la palabra: “Y se convertían de sus malos caminos.” Qué quiere decir eso? Nosotros vamos a decirle al Señor Jesús, “Señor Jesús, perdóname. Yo te he faltado. He cometido pecado. No soy perfecto, no soy perfecta. Yo entrego mi vida, te confieso todos mis pecados y te pido que tú salves mi alma, que limpies mi vida, porque de ahora en adelante yo quiero ser tuyo. “

Vamos a arrepentirnos de nuestros pecados. Busquemos el rostro de Dios por medio de la Biblia, la oración constante, Oh! Oremos sin cesar, agradeciendo a Dios las bendiciones. Cuando nosotros oramos, Dios cambia, manda el bien y hasta la muerte en bendición.

Dice la Palabra de Dios,– “Entonces yo oiré desde los cielos.” El va a escuchar su plegaria. “Sanaré sus pecados y sanaré la tierra.” Dios quiere perdonarte. Dios quiere bendecir a nuestro país, a nuestra nación.Vamos a hacerlo. Vamos a clamar a Dios, vamos a entregarle a él problema. Vamos vivir para él, y El nos dará la victoria.

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